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Respiración consciente

Un momento para respirar, en medio de lo difícil o de lo tranquilo.

Podés usar esta herramienta para acompañarte durante un momento de tensión o para aprender una respiración sencilla que luego podrás repetir por tu cuenta.

Respirá sin forzar. Si sentís mareo, incomodidad o falta de aire, detené el ejercicio y volvé a respirar con naturalidad.

¿Qué necesitás en este momento?

Elegí la opción que más se acerque a lo que estás viviendo ahora.

Respiremos juntos

Durante aproximadamente un minuto, seguí el ritmo que aparecerá en la pantalla.

Preparando…

¿Cómo te sentís?

No necesitás sentirte completamente diferente. Basta con observar si algo se movió, aunque sea un poco.

Regresá a tu ritmo

Fue un gusto acompañarte durante este momento. Tomate unos segundos antes de continuar con lo que estabas haciendo.

Aprendamos una respiración sencilla

Inhalá suavemente contando hasta cuatro y exhalá despacio contando hasta seis.

Permití que la exhalación sea más larga y tranquila, sin obligar al cuerpo a llegar hasta el final del conteo.

Preparando…

Convertí la práctica en algo tuyo

Podés ponerle un nombre fácil de recordar y asociarla con un momento cotidiano.

¿A qué momento de tu día la querés asociar?

Usala en distintos momentos

La misma respiración puede adaptarse a diferentes momentos del día.

Para empezar el día

Hacé unas rondas al despertar, sin prisa, antes de levantarte.

Entre tareas

Usá tres rondas para hacer una pausa cuando cambiás de actividad.

Antes de reaccionar

Hacé una sola exhalación consciente antes de responder a algo.

Al terminar el día

Probá una versión más lenta: inhalá contando hasta dos y exhalá suavemente contando hasta diez, durante cuatro rondas.

Preparando…

Tu respiración está lista

Tu respiración ya está lista para acompañarte.

Pensá en un momento concreto de mañana en el que podrías probarla.

Llevátela con vos

Que mañana encontrés un pequeño momento para detenerte, respirar y volver a vos.